El valle de Colchagua Ubicado a 150 km al sur de la Capital Santiago, el territorio es cuna de la agricultura más tradicional del país y posee el circuito turístico del vino más desarrollado …
Colchagua es un valle angosto, que corre desde la cordillera de Los Andes en dirección hacia el Oceano Pacífico. Es en esta zona donde se ha forjado la cultura agricola, cuyas características han dominado a traves de la historia. Desde grandes haciendas se administra la producción de las cepas más exclusivas, distribuidas en hermosas colinas verdes, lo que ha situado a los vinos de la zona dentro de los más altos estándares internacionales.
No menos ha hecho el clima privilegiado, cuyas temperaturas mediterraneas entregan un ambiente calido y seco. Esto además se favorece gracias al rio Tinguiririca, cuyas aguas también riegan otras especies, como ciruelas, maíz y trigo.
Aprovechando estas excelentes condiciones, la empresa turística ha desarrollado atractivos circuitos, donde se destaca tanto lo pintoresco del estilo colonial y la cocina criolla, como los modernos spas y restaurantes de comida internacional. Bien vale la pena llegar al valle a traves del Tren del Vino, cuya antigua locomotora a vapor nos lleva a conocer entre otros, el Museo de Colchagua, cuya colección es única en su especie. Desde Siempre un Lugar Agricola
Los primeros habitantes registrados del lugar fueron los Chiquillanes, una de las tribus Mapuches más aguerridas. Estos fueron dominados por los Incas (actual Perú) quienes situaron aquí el limite sur de su imperio. Sus sistemas más elaborados de agrigultura y de regadio, asentaron los primeros antecedentes de producción en el Valle de aconcagua, cuyo significado en lengua indígena quiere decir “valle de pequeñas lagunas”.
Luego de la llegada de los españoles, el proceso de colonización en el siglo XVII incluyó la creación de las haciendas: grandes extensiones de tierra, que el Rey de España entregaba a sus oficiales más distinguidos. Asi, el valle es entregado a doña Inés de Suarez, única mujer que integro la primera expedición del Conquistador don Pedro de Valdivia.
Fueron los Misioneros Jesuitas quienes dieron origen a la cultura vitivinícola, al producir el vino para celebrar misa, el que se llamó Misión, (como el actual de California) y que actualmente en Chile es conocido como País.
Luego los españoles comenzaron a desarrollar extensas haciendas autónomas que se dedicaron a la agricultura y a la ganadería. El Modelo que Persiste
Luego de la independencia de España en 1810, las familias mas tradicionales criollas comienzan a adquirir tierras de los españoles y ya a fines del siglo XlX, gracias al enriquecimiento de la explotación minera en el norte, introducen variedades francesas como Cabernet Sauvignon, Carmenere, Merlot y Malbec, las que reemplazaron a las variedades españolas. A inicios del siglo XX, el vino se exporta a granel en barriles a Europa, lo que sellará definitivamente el carácter vitivinicola del valle.
No se puede dejar de mencionar al personaje típico de Chile: el huaso, con su sombrero alado, chaqueta corta, espuelas y faja (muy similar al andaluz español). La incorporación del poncho o chamanto (manta bordada con diseños de procedencia precolombina) y la ojota o sandalia, son el reflejo de su imagen popular, forjada a la luz del trabajo de la tierra.
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